¡Serendipia! Cosas de la edad
En entradas anteriores os avanzamos que nuestro proyecto tenía como base el Aprendizaje Servicio (ApS) entre ancianos y alumnos, sin embargo, ¿sabéis de dónde salió esta idea?
Pues bien, en esta entrada os voy a contar como mi madre, sin darse cuenta, nos ayudó a mis compañeras y a mí a crear un proyecto maravilloso como el que veréis dentro de poco.
Como de costumbre, durante y después de la cena, mi familia y yo aprovechamos para contarnos cómo nos ha ido el día, y es ahí donde entran mis agobios por todos los trabajos que tengo que hacer y mi saturación por querer buscar siempre una idea magnífica y no conformarme con cualquier cosa.
Ese mismo día había contado mientras cenábamos el proyecto llamado Design for Change que nos había presentado el profesor de historia. Mi grupo y yo teníamos claro que queríamos trasladar este proyecto a niños de Educación Primaria, con los que trabajaríamos el ámbito de historia, sin embargo, no teníamos claro de qué forma podríamos trabajar esto.
Una vez sentados en el salón y dispuestos a ver algo en la televisión, mi madre quiso poner un programa que había visto anunciado y que según ella “tenía buena pinta”. De esta forma, mi madre puso el canal en el cual comenzó una serie llamada “Cosas de la edad”.
Nada más comenzar el programa vi aparecer a unos niños de una escuela infantil paseándose por un pasillo de una residencia de ancianos mientras cantaban “Había una vez un barquito chiquitito...” con unas vocecillas que rompían el silencio de la misma.
Tras atravesar un largo pasillo, en una sala se encontraban sentados los señores mayores, cuyos rostros mostraban deseo por conocer a los pequeños que escuchaban revolotear por la residencia.
Rápidamente me di cuenta de lo bueno que era juntar dos generaciones distintas y lo mucho que se podían aportar unos a otros, obteniendo así una gran cantidad de beneficios. No dudé en coger el móvil y contar a mis compañeras la gran idea que había tenido. ¿Por qué no juntábamos a estas dos generaciones? De esta forma podrían comprender una parte de la historia que han vivido los ancianos y éstos podrían obtener un servicio a cambio.
A mis compañeras les pareció una idea genial, por lo que al día siguiente fuimos a hablar con David, nuestro profe de historia, quien nos apoyó en nuestra magnífica idea y nos ofreció una gran cantidad de recursos que trataban el ApS.
En ese momento, lo que no sabíamos era que tanto niños como ancianos, e incluso nosotras mismas, íbamos a comenzar una pionera, emotiva y divertida experiencia llena de valores y sentimientos que nos han hecho ver la historia a través de otros ojos.
Desde aquí, queremos dar las gracias a la residencia de ancianos de Campo Real y a nuestros alumnos de clases particulares por habernos permitido desarrollar con vosotros esta experiencia única e inolvidable. ¡Lectores, estamos deseando compartir la experiencia con todos vosotros!
Como no quiero desvelar nada sobre nuestro proyecto, os dejo un pequeño tráiler y los links a los capítulos de la serie "Cosas de la edad". Os aseguro que merece la pena verlo.
Ainhoa Vázquez

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