"Sembrad en los niños ideas buenas aunque no las entiendan. Los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón"
El pedagogo español Miguel Ángel Santos Guerra pide un mayor reconocimiento social para la profesión docente.
Está dividido en capítulos que llevan el nombre de flores. A cada una le asigna un significado: blancas de ilusión, amarillas de aprendizaje, rosas de compromiso, verdes de optimismo y rojas de dolor, entre otras. Pero también propone pensar en flores naranjas de amor. Una característica que se destaca frente a los discursos estrictamente utilitarios del proceso de enseñanza y aprendizaje.

Reflexión muy interesante que hace Miguel Ángel:
Pienso que la escuela tiene dos fines fundamentales: enseñar a pensar y a convivir. Cuando solo se focaliza en el aprendizaje de conocimientos y destrezas sin la dimensión moral y ética, se corre el peligro que el conocimiento que se adquiere en las instituciones pueda ser para dominar, explotar, engañar. Fueron ingenieros, médicos y enfermeras muy capacitadas en su oficio, los profesionales que diseñaron las cámaras de gas en la Segunda Guerra Mundial. Sabían muchísimo, pero sus víctimas maldijeron el día que habían aprendido tanto. No se puede confundir instrucción con educación. La educación tiene dos pilares, uno crítico y otro ético. Porque sino, a través de las escuelas y las universidades estaríamos convirtiendo a la sociedad en una selva sofisticada donde el más fuerte domina y destruye al más débil. A veces les pregunto qué quieren de sus alumnos. Me responden: que sean críticos, que aprendan a pensar y sean solidarios. ¿Y salen así o competitivos y agresivos? A veces se me asemejan las escuelas a los barcos en altamar, donde están todos ocupados, estresados, yendo y viniendo. Pero en un barco sin rumbo. Sería más conveniente ralentizar la marcha pero saber a dónde vamos y qué estamos consiguiendo. Yo digo que los alumnos aprenden de aquellos profesores a los que aman. Gabriela Mistral decía que si no eres capaz de amar no puedes dedicarte a esta profesión. Porque es de comunicación interpersonal. Y la comunicación interpersonal que salva es el amor. Por eso me parece tan importante seleccionar a las mejores personas y ciudadanos para la tarea. El que no vale para otra cosa no vale para ser un maestro.
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