¿Qué pasa si unimos dos generaciones distintas?
Los ancianos son todo un símbolo de experiencia, sabiduría, serenidad... Sin embargo, el trato que el mundo actual ofrece a los ancianos, dista mucho del respeto que merece toda una vida de experiencia y conocimiento.
Los jóvenes, sin embargo, son reconocidos por estar en continuo movimiento, por adaptarse a nuevas formas de vida sin dificultades. A pesar de ello, muchos no tienen en cuenta el pasado.
Con el fin de tratar de recuperar la cultura del respeto por los ancianos, en los últimos años han surgido numerosos proyectos que tratan de favorecer el acercamiento entre niños y mayores, propiciando el intercambio de experiencias y conocimientos por parte de unos y de otros. Se trata de acciones que persiguen incrementar la convivencia y potenciar la comunicación intergeneracional, espacios en los que puedan comprenderse, independientemente de los años que los separen. Asimismo, estos proyectos intentan rebatir las ideas estereotipadas y generalizadas sobre la vejez, que identifican a ésta con una serie de rasgos negativos como la pasividad, el deterioro físico y el desvalimiento, y tratan de contribuir a difundir entre las generaciones más jóvenes una visión más positiva de los mayores.
Sin embargo, no se deben considerar estos programas como meras actividades de tiempo libre, ya que diversas investigaciones han puesto de relieve las posibilidades preventivas y terapéuticas asociadas al disfrute de este tipo de experiencias, siendo por ello englobadas en lo que algunos autores denominan como ocio terapéutico. Dentro de estos proyectos destacan especialmente las iniciativas que fomentan la interrelación con los mayores institucionalizados, que son los que padecen las mayores carencias afectivas y un mayor aislamiento social, al verse privados del contacto cotidiano con los jóvenes, la familia y la comunidad.
Y aparte de los objetivos comentados, ¿qué otros podemos conseguir en el aula si combinamos ambas generaciones?
En el proyecto que vamos a desarrollar mi grupo y yo, Design For Change, vamos a intentar cambiar una serie de aspectos en el aula, más concretamente en la asignatura de Ciencias Sociales:
- Consideramos que esta asignatura es demasiado densa y teórica, por lo que queremos que gane atractivo haciendo que sea más dinámica, pudiendo así obtener un aprendizaje más significativo y constructivo.
- ¿Debemos creernos siempre lo que dicen los libros de texto y los maestros? ¡Es hora de que los niños cojan lápiz y papel y pregunten sobre el pasado a las personas que realmente vivieron una determinada época!
- No queremos leer siempre los mismos cambios que ha sufrido la sociedad a lo largo del tiempo. Si juntamos dos generaciones, seguro que creamos un diálogo que nos permita conocer nuevas historias sobre cómo ha evolucionado la vida a lo largo del tiempo.
- El libro de texto no beneficia nuestro aprendizaje, pero si nos juntamos dos generaciones podemos obtener ambas una ayuda mutua.
El abordaje interdisciplinar que supone este proyecto que vamos a realizar, permite a los alumnos y ancianos enriquecerse mutuamente con sus propias experiencias y vivencias y alcanzar más fácilmente los objetivos terapéuticos y educativos que se han marcado en sus respectivos centros.
Parece una idea estupenda con numerosos beneficios, ¿no lo creéis? ¡Os iremos informando!
"... un circulo de cultura que permite un dialogo vivo y creador, en el que todos saben algo o ignoran algo y buscan, juntos, saber más".
Paulo Freire
Ainhoa Vázquez
Es una oportunidad que tienen los pequeños para aprender diversos aspectos desde otra perspectiva. ¡¡ Qué ganas!!
ResponderEliminarMuy buena idea para vuestro proyecto. Os acercará al Aprendizaje-Servicio, una de las vías para cambiar la educación buscando un mundo más justo. ¡Mucho ánimo!
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